Ueno Bank se apagó: decía ser elegido por 2 de cada 3 paraguayos, pero hoy los dejó a la deriva
«Dos de cada tres paraguayos eligen Ueno», repetía orgullosamente su publicidad. Hoy, sus tarjetas no funcionan, su aplicación está fuera de servicio y sus clientes no pueden realizar operaciones. El banco que presumía de conquistar a millones terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza para quienes confiaron en él

Pero este martes 3 de noviembre, la revolución se quedó sin batería.
El Banco Central del Paraguay (BCP) dispuso el procedimiento de resolución de la entidad tras detectar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo legal exigido. Y el resultado para los usuarios fue inmediato: la aplicación dejó de funcionar, las tarjetas de débito y crédito quedaron fuera de servicio y las transferencias se suspendieron.
En otras palabras, quienes ayer elegían Ueno para pagar el supermercado, cargar combustible, cobrar su salario o transferir dinero, hoy se encontraron con un banco que ya no les permite operar por sus canales habituales.
Dos de cada tres lo elegían. ¿Y ahora quién les responde?
Ueno vendía modernidad, rapidez y comodidad. Su publicidad hablaba de millones de paraguayos que confiaban en su sistema. Pero cuando llegó el momento de enfrentar una crisis de solvencia, los clientes quedaron del otro lado de la pantalla, intentando ingresar a una aplicación que ya no les resuelve nada.
El problema no es solamente que una tarjeta dejó de pasar o que una aplicación quedó fuera de servicio. Detrás de cada cuenta hay personas que necesitan su dinero para vivir, trabajar, pagar sus compromisos y llegar a fin de mes.
Y mientras el banco deja de funcionar como lo conocían sus usuarios, las preguntas se acumulan: ¿quién se hará cargo?, ¿cuándo podrán disponer de sus fondos?, ¿qué pasará con quienes tienen más dinero del que cubre la garantía?
De «elegido por dos de cada tres» a buscar dónde cobrar
La entidad aseguraba tener más de tres millones de clientes. Ahora, todos esos números de sus campañas publicitarias contrastan con una realidad mucho menos atractiva: clientes sin tarjetas operativas, sin aplicación y sin una fecha inmediata para recuperar el acceso normal a sus cuentas.
El Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta G. 228.300.000 por persona en cada entidad financiera. Para los depósitos que superan ese monto, el destino dependerá del procedimiento de resolución y de los mecanismos que determine el BCP.
Al final, parece que los dos de cada tres paraguayos que elegían Ueno tendrán que buscarse otra opción. El banco que prometía estar siempre en el bolsillo terminó dejando a sus clientes con el celular en la mano, la tarjeta inútil y una pregunta mucho más importante que cualquier eslogan: ¿dónde está mi dinero?
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