Sepsis: la infección que puede convertirse rápidamente en una emergencia
La sepsis puede desencadenar una respuesta descontrolada del organismo y provocar daño en los tejidos, falla de órganos e incluso shock séptico. Reconocer las señales de alarma y buscar atención a tiempo puede ser determinante.

La sepsis puede originarse en infecciones de diferentes partes del cuerpo, como los pulmones, las vías urinarias, la piel o el aparato digestivo. No afecta únicamente a personas internadas y puede presentarse a partir de distintos tipos de infecciones.
Aunque cualquier persona puede desarrollarla, existen grupos con mayor riesgo, entre ellos adultos mayores, niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas como diabetes, cáncer o afecciones pulmonares y renales. También tienen mayor vulnerabilidad quienes presentan un sistema inmunitario debilitado.
Durante el embarazo, el parto, después de un aborto o en el período posterior al nacimiento también puede producirse sepsis materna.
Las señales que no deben ignorarse
Uno de los principales problemas es que los primeros síntomas pueden parecerse a los de otras enfermedades.
Entre las señales de alarma se encuentran fiebre o escalofríos, respiración acelerada, dificultad para respirar, aumento de la frecuencia cardíaca, confusión o desorientación, dolor intenso y piel fría, húmeda o sudorosa.
También pueden aparecer presión arterial baja, disminución de la cantidad de orina, cambios en la coloración de la piel y un deterioro general que se produce rápidamente.
No todas las personas presentan los mismos síntomas e incluso puede ocurrir que no exista fiebre.
Por eso, cuando una persona con una infección comienza a empeorar rápidamente o presenta varios de estos signos, es importante buscar atención médica de inmediato.
El tiempo es clave
La sepsis requiere una respuesta rápida. Cuanto antes se identifica y comienza el tratamiento, mayores son las posibilidades de evitar que la infección evolucione hacia un cuadro grave.
El tratamiento depende de la causa y de la gravedad. Puede incluir antibióticos cuando existe una infección bacteriana, líquidos y oxígeno para sostener las funciones vitales, medicamentos para mantener la presión arterial y procedimientos destinados a controlar el foco de infección.
En los casos más graves, el paciente puede necesitar cuidados intensivos, asistencia respiratoria, diálisis u otras medidas de soporte.
¿Cómo reducir el riesgo?
La prevención de infecciones también ayuda a disminuir el riesgo de sepsis. Mantener una correcta higiene de manos, limpiar y cubrir las heridas, cumplir con las vacunas recomendadas y controlar adecuadamente las enfermedades crónicas son medidas importantes.
También es fundamental no restarle importancia a una infección que empeora a pesar del tratamiento indicado.
En embarazadas y mujeres durante el posparto, la vigilancia requiere especial atención. La Organización Mundial de la Salud considera la sepsis materna una condición potencialmente mortal y una causa importante de muerte materna.
La sepsis puede avanzar en poco tiempo. Por eso, ante una infección acompañada de un deterioro rápido, confusión, dificultad respiratoria u otros signos de alarma, la recomendación es no esperar y buscar atención médica urgente.
Segui el debate en Nande Stream
Analisis y conversacion en vivo sobre la actualidad paraguaya


