Polo y Odalys ponen al Pacífico bajo la lupa mientras Brasil enfrenta nuevos temporales
Dos huracanes alcanzaron gran intensidad en el Pacífico y, al mismo tiempo, el sur de Brasil atraviesa una seguidilla de tormentas severas. El fenómeno El Niño vuelve a ser observado por su posible influencia regional.

La coincidencia de ambos sistemas ocurre en un contexto marcado por un El Niño que se encuentra en fortalecimiento. La NOAA señala que existe más de 90% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante la primavera y el verano 2026-2027 del hemisferio sur.
En el sur de Brasil, la atención está puesta en otro escenario: una sucesión de tormentas severas. El Instituto Nacional de Meteorología (INMET) informó que septiembre estuvo marcado por lluvias intensas, granizo, vendavales, microexplosiones y algunos tornados en distintos sectores del centro-sur brasileño.
El vínculo con El Niño debe interpretarse con cautela. El fenómeno puede modificar los patrones de temperatura, humedad y circulación atmosférica, pero no significa que por sí solo genere tornados. Para estos eventos deben coincidir condiciones atmosféricas específicas.
¿Y Paraguay?
El escenario regional merece seguimiento, especialmente en el sur y este del país, pero todavía no permite afirmar que se repetirán episodios extremos de años anteriores. Los organismos meteorológicos insisten en que las condiciones pueden cambiar y que los pronósticos deben actualizarse de manera periódica.
Para los próximos días y semanas, la atención estará puesta en la evolución de El Niño, el comportamiento de las tormentas sobre el sur de Brasil y la posibilidad de que estos patrones incrementen la inestabilidad atmosférica en la región.
Por ahora, más que anticipar un desastre, los especialistas apuntan a una misma recomendación: seguir los pronósticos y avisos oficiales.
FUENTE: METEREOLOGÍA ENCARNACIÓN
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