Paraguay demuestra que se puede producir más sin avanzar sobre los bosques
A más de 20 años de la Ley de Deforestación Cero, datos oficiales señalan que el 94,5% de la superficie de soja cultivada en la Región Oriental corresponde a áreas que no fueron deforestadas después de 2004.

El Instituto Forestal Nacional (Infona), a través del Sistema Nacional de Monitoreo Forestal y del análisis del cambio de uso del suelo, sostiene que la expansión de la agricultura se produjo mayoritariamente sobre superficies que ya estaban destinadas a la producción agropecuaria antes de la entrada en vigencia de la normativa.
Uno de los principales datos corresponde al cultivo de soja. Según las estadísticas oficiales, el 94,5% de la superficie actualmente cultivada con este rubro en la Región Oriental se encuentra sobre áreas agrícolas que no fueron deforestadas después de diciembre de 2004, año en que comenzó a regir la prohibición de transformar bosques nativos para actividades agropecuarias.
Estos registros buscan aportar evidencia frente a la percepción de que el crecimiento de la producción de soja está directamente asociado a una expansión de la frontera agrícola sobre bosques nativos. Los datos oficiales muestran, en cambio, que gran parte del aumento de la superficie cultivada se produjo mediante la incorporación de tierras que ya formaban parte del sistema productivo.
El exministro de Agricultura, Santiago Bertoni, destacó este proceso como parte de un modelo que busca combinar producción y conservación.
“La vigencia de esta crucial legislación, fortalecida y actualizada, consolidó un muy exitoso modelo paraguayo que combina sabiamente el desarrollo económico con la conservación de los recursos naturales”, afirmó.
Bertoni también señaló que estos avances forman parte de una estrategia de sostenibilidad que incluye la trazabilidad, la restauración forestal, la promoción de la Ley de Servicios Ambientales, la siembra directa y el manejo de suelos, además del cumplimiento de normativas internacionales.
La combinación de legislación, tecnología y prácticas productivas permitió que el sector agropecuario aumentara su capacidad de producción sin que ese crecimiento dependa necesariamente de la conversión de nuevos bosques en tierras agrícolas.
En este escenario, Paraguay busca consolidar su posición como productor y exportador de alimentos, apoyándose en herramientas de monitoreo y en prácticas que permitan sostener la actividad económica mientras se preservan los recursos naturales.
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