Guaraní fuerte golpea al engordador y cambia el equilibrio de la cadena ganadera
El consultor ganadero Miguel González explicó que la apreciación del guaraní frente al dólar redujo el margen de los engordadores, mientras los buenos precios de los desmamantes incentivan a los criadores a retener vientres y recomponer el hato.

El consultor ganadero Miguel González explicó durante una entrevista en El Programa Ese, por La Tribu 650 AM, que quienes compran desmamantes y posteriormente venden los animales terminados están siendo especialmente afectados por la caída de la cotización del dólar.
“El momento actual para el criador es excelente por los precios, pero el engordador está muy golpeado por la baja del dólar”, afirmó.
La situación se produce porque buena parte de los costos de reposición se afrontan en guaraníes, mientras la venta del ganado terminado está vinculada al mercado internacional y al dólar. Cuando la moneda estadounidense pierde valor frente al guaraní, el ingreso convertido a moneda local puede resultar menor y reducir el margen del productor.
Criadores retienen vientres y buscan recomponer el hato
Al mismo tiempo, los precios favorables de los desmamantes están generando una mayor retención de vientres por parte de los criadores.
La estrategia apunta a conservar hembras para aumentar la capacidad reproductiva y comenzar a recuperar el inventario ganadero que se redujo durante los últimos años.
González señaló que esta retención también ayuda a explicar la menor oferta de animales para faena y el descenso de los volúmenes procesados en el período.
“El criador hoy tiene una situación muy favorable, pero necesitamos encontrar un equilibrio entre el criador, el engordador y la industria”, sostuvo.
La situación plantea un desafío para toda la cadena, ya que una menor disponibilidad de animales terminados también puede dificultar el abastecimiento de materia prima para las plantas frigoríficas.
El desafío de recuperar el hato ganadero
La recomposición del stock bovino requerirá tiempo y una mayor eficiencia productiva. Entre los principales desafíos aparecen el aumento de las tasas de destete y de procreo, además de mejoras en el manejo nutricional y sanitario.
Para los productores, elevar la productividad por hectárea y mejorar la supervivencia y desarrollo de los terneros será clave para recuperar progresivamente los volúmenes de ganado disponibles.
El equilibrio entre criadores, engordadores e industria será fundamental en este proceso. La evolución del dólar, los precios de reposición y el valor del ganado terminado continuarán siendo variables determinantes para definir la rentabilidad de cada eslabón.
Paraguay enfrenta así un escenario particular: mientras el criador encuentra incentivos para producir y retener vientres, el engordador siente con mayor fuerza el impacto de un dólar más bajo. Resolver ese desfasaje será uno de los principales desafíos de la cadena cárnica en los próximos años.
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