Dormir poco afecta la memoria, pero el ejercicio podría ayudar a reducir el impacto
Un estudio de la Universidad Concordia encontró que 30 minutos de actividad física moderada antes de dormir podrían ayudar a mantener el rendimiento de la memoria incluso después de una noche con pocas horas de sueño.

El estudio reunió a adultos jóvenes y los dividió según las horas de descanso y la realización o no de actividad física antes de dormir. Algunos participantes tuvieron una noche normal, mientras que otros descansaron apenas 4 horas y media.
Antes de acostarse, el grupo que realizó ejercicio completó 30 minutos de bicicleta a intensidad moderada. Al día siguiente, todos participaron de una prueba de memoria en la que debían asociar nombres con rostros.
Los resultados mostraron una diferencia clara. Quienes durmieron poco y no realizaron actividad física obtuvieron el peor rendimiento. En cambio, quienes hicieron ejercicio antes de esa noche de descanso reducido lograron recordar más información y alcanzaron resultados similares a los participantes que habían dormido una noche completa.
El vínculo entre ejercicio, sueño y memoria
Los investigadores relacionaron este posible beneficio con el sueño profundo, una etapa considerada importante para la consolidación de la memoria.
Sin embargo, el ejercicio no reemplaza una cantidad adecuada de sueño. El hallazgo sugiere que la actividad física podría ayudar a reducir temporalmente algunos efectos de una noche de descanso insuficiente, pero no elimina las consecuencias de dormir poco de manera habitual.
Además, se necesitan nuevas investigaciones para determinar si el mismo efecto puede observarse en personas de diferentes edades y en otras condiciones de privación de sueño.
Por ahora, el estudio suma una evidencia más sobre la relación entre actividad física, calidad del sueño y funcionamiento de la memoria.
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