A veces, un paraguayo no te dice que está mal: te pregunta si tomamos un tereré
La invitación a compartir un mate o un tereré puede ser mucho más que una costumbre: una oportunidad para desconectarse de los problemas cotidianos, encontrar compañía y abrir una conversación que alguien todavía no sabe cómo empezar.

A veces, la idea es simplemente compartir una ronda, hablar de cualquier cosa y olvidarse un rato del calor, el trabajo o las preocupaciones. Otras veces, esa invitación puede esconder una necesidad más profunda: la de sentirse acompañado, encontrar un oído dispuesto a escuchar o tener un momento de tranquilidad en medio de una situación difícil.
En nuestra cultura, el tereré y el mate son mucho más que bebidas. Son excusas para reunirnos, visitar a un amigo, acercarnos a un familiar o compartir un rato con alguien con quien hace tiempo no hablamos. La conversación puede empezar con una broma, seguir con alguna anécdota y, casi sin darnos cuenta, llegar a aquello que realmente nos preocupa.
Porque no siempre alguien va a decir directamente que está pasando por un mal momento. Quizás no encuentre las palabras, no quiera preocupar a los demás o simplemente se sienta más cómodo hablando mientras comparte algo cotidiano.
Por eso, la próxima vez que alguien te diga “Ja´u peteĩ tereré ro’ysã porã”, quizás valga la pena hacer un espacio. No para suponer que algo anda mal, sino para compartir ese momento y permitir que la conversación fluya.
Escuchar también es una forma de cuidar
Acompañar no significa tener una solución para cada problema. A veces, alcanza con preguntar “¿cómo estás de verdad?”, escuchar sin juzgar y evitar minimizar lo que siente la otra persona.
Septiembre Amarillo terminó, pero las conversaciones sobre salud mental y prevención del suicidio no tienen calendario. Si alguien expresa desesperanza, habla de hacerse daño o manifiesta que no encuentra motivos para seguir, es importante tomarlo en serio, acompañarlo y facilitar el acceso a ayuda profesional.
La compañía no reemplaza la atención especializada, pero puede ser un primer paso para buscarla.
Que nunca falte alguien para compartir la ronda
En medio de tantas preocupaciones, obligaciones y noticias que nos atraviesan todos los días, compartir un mate o un tereré también puede convertirse en una pequeña pausa: un apagón momentáneo de la rutina para estar presentes con un amigo, un ser querido o un familiar.
Y si somos nosotros quienes no estamos bien, tampoco hace falta encontrar las palabras perfectas. A veces, podemos empezar con algo tan sencillo como “ja’u mate o ¿mba’e ere chupe?”.
Quizás solamente queramos conversar. Quizás necesitemos despejar la cabeza. O quizás estemos buscando la confianza necesaria para contar algo que nos cuesta expresar.
La próxima vez que alguien te invite a compartir la ronda, hacete un tiempo si podés. Sentate, preguntá y escuchá sin apuro.
Porque en Paraguay, algunas conversaciones importantes no empiezan con un “necesito hablar con vos”, sino con un “¿Tomamos un tere?”.
Y a veces, estar ahí es lo más importante.
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