A OCHO AÑOS DE SU BEATIFICACIÓN: LA HISTORIA DE FE QUE HIZO ETERNA A CHIQUITUNGA
El 23 de junio de 2018 quedó grabado en la historia religiosa del Paraguay. Ese día, María Felicia de Jesús Sacramentado, conocida cariñosamente como Chiquitunga, se convirtió en la primera beata paraguaya reconocida por la Iglesia Católica.

La ceremonia se realizó en Asunción y fue presidida por el cardenal Angelo Amato en representación del papa Francisco. Además, se estableció que cada 28 de abril, fecha de su fallecimiento, sea recordada en el calendario litúrgico de la Iglesia.
El camino hacia los altares comenzó en 1997 con la apertura de su causa de canonización. En 2010, el papa Benedicto XVI la declaró venerable al reconocer las virtudes heroicas de su vida, mientras que en enero de 2018 el papa Francisco autorizó su beatificación tras aprobarse un milagro atribuido a su intercesión.
El hecho considerado milagroso ocurrió durante un parto complicado en una zona alejada del país. Según el relato difundido durante el proceso, un recién nacido llegó al mundo sin signos vitales. Tras varios minutos de maniobras de reanimación y una oración dirigida a Chiquitunga, el bebé logró recuperar sus funciones cardiorrespiratorias, un acontecimiento que posteriormente fue analizado y validado por la Iglesia.
La figura de Chiquitunga sigue despertando una profunda devoción entre los paraguayos. Su historia de entrega, fe y servicio continúa inspirando a miles de personas dentro y fuera del país.
Con el paso de los años, su legado se fortaleció aún más y hoy sus restos descansan en el convento de las Carmelitas Descalzas, donde numerosos fieles llegan diariamente para elevar oraciones y agradecer favores atribuidos a su intercesión.
A ocho años de aquella histórica beatificación, Chiquitunga sigue ocupando un lugar especial en el corazón de los paraguayos y mantiene vivo el camino hacia una futura canonización.
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